Sin propiedad

Sólo 48% de los habitantes de la Misión Vivienda cuentan con títulos de propiedad

Los que habitan la GMVV no pueden llamarse a ciencia cierta propietarios. Muchos recibieron llave de la casa pero no los títulos de propiedad. Prácticamente son viviendas en préstamo, evalúan los especialistas consultados.

Después de rechazar el proyecto de ley de la Asamblea Nacional para otorgarle títulos de propiedad a los beneficiarios en 2016, el Ejecutivo anunció que los iba a empezar a entregar. Pero hasta la fecha, la mitad de los habitantes siguen sin el documento.

Hasta el 15/02/2018, el Gobierno había formalizado 961.202 títulos de propiedad de un total de 1.997.399 viviendas entregadas según cifras oficiales. Es decir, sólo se ha registrado 48% de los certificados que acreditan a los habitantes algunos derechos sobre el inmueble.

Muchos habitantes de la Gran Misión Vivienda Venezuela no cuentan con títulos de propiedad de sus viviendas. Foto: Carlos Ramírez

*Miguel vive con su madre y hermanos en uno de los complejos de la GMVV cercanos a Sabana Grande en Caracas desde 2011, pero no fue sino hasta una semana antes de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente que les entregaron el título de propiedad. “Nos dijeron que teníamos que ir al Poliedro a un acto donde no los iban a dar, mi mama se fue para allá, efectivamente se lo dieron, pero después nos dimos cuenta que le faltaban unas firmas”.

*Liliana vive en Terrazas de Turmerito en el sector Las Mayas de la Parroquia Coche. A ella le ofrecieron el título de propiedad cuando se mudó en 2014, todavía lo está esperando, aunque ha perdido interés porque quiere mudarse. La Torre 20 donde vive tiene serios problemas de filtración. Ella junto a un grupo de habitantes ha enviado decenas de comunicaciones al ministerio de Vivienda Hábitat, al Consejo Comunal de la zona y a los Servicios de Protección del niño, niña y adolescente del Ministerio Público.

Para María Isabel Peña, ex directora de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, no entregar títulos de propiedad, convierten a la Misión Vivienda en un elemento de control social. “Es el tema del dominio, fomentado con un discurso de resentimiento y una presión ideológica”.

El presidente de la Cámara Inmobiliaria del Área Metropolitana, Roberto Orta Martínez, manifestó que la ausencia de títulos de propiedad en la Misión Vivienda hace imposible que la gente herede, transfiera, alquile o venda un apartamento. “Esto contribuye a que aparezca un mercado negro donde se hacen traspasos, alquileres y ventas ilegales”.

Por otro lado, Josefina Baldó, ex presidente del Consejo Nacional de Vivienda recalcó que nadie conoce la cifra real de títulos de propiedad entregados en la GMVV,si es que el gobierno efectivamente ha concedido ese beneficio a las personas. “Hablan de 1 millón de títulos entregados, pero en realidad no se conocen los números, es una demagogia”.

A través del Plan de Protocolización del Banco de la Vivienda (Banavih), se otorgan créditos para pagar las unidades otorgadas por el programa. O bien se ofrece la posibilidad de cancelar el monto total del apartamento. En la encuesta de Runrunes, se constató que los precios de los apartamentos oscilaban entre 250.000 y Bs. 500.000 (lo que para finales de mayo de 2018 equivalía a un café servido en barra). Los consultados que ya contaban con afirmaron que habían pagado el monto total del apartamento.

La falta  del título de propiedad vulnera los derechos humanos, sostiene la organización Provea, basándose en los principios establecidos en la Convención Americana de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que sostiene que el derecho a una vivienda adecuada está estrechamente relacionado con el derecho a la propiedad individual, que involucran protección ante la destrucción arbitraria de la vivienda y los desalojos forzosos ilegales, entre otros abusos.

El título de propiedad no se trata únicamente de la imposibilidad de enajenar, vender, alquilar, sino que aumenta la situación de vulnerabilidad de los individuos. Expone a que un hogar sea violado por  algún funcionario de seguridad del Estado sin orden de detención las casas, como lo obliga el artículo 44 de la Constitución venezolana.

La inviolabilidad de la vivienda, que garantiza la vulnerabilidad contra agentes del Estado,  está contemplada en el artículo 47 de la Constitución venezolana: “El hogar doméstico, el domicilio, y todo recinto privado de persona son inviolables. No podrán ser allanados, sino mediante orden judicial, para impedir la perpetración de un delito o para cumplir de acuerdo con la ley las decisiones que dicten los tribunales, respetando siempre la dignidad del ser humano”.

Este precepto constitucional no fue precisamente el que  atendieron los agentes de la policía científica Cicpc cuando asesinaron a Gilber Sosa de 19 anos la mañana del martes 6 de junio de 2017 en el urbanismo Cacique Tiuna ubicado en los altos de la Rinconada, parroquia El Valle, al oeste de Caracas. Su madre, Carmen Arellano llora cada vez que recuerda aquel día, en que un operativo policial le quitó la vida a su hijo y allanó casas de este conjunto formado por 50 edificios de 4 pisos cada uno.

Arellano no sólo se ha tenido que enfrentar la impunidad y el retardo procesal en el caso de su hijo menor asesinado, que lleva la Fiscalía 81 del Área Metropolitana de Caracas. También debe soportar los posteriores allanamientos en su vivienda de los agentes del Cicpc y de la policía política Sebin e incluso encapuchados, quienes sin orden de inspección o detención le han robado un reloj y dinero para comprar la caja del Clap (paquete de alimentos subsidiados por el gobierno). “Mi vida cambió después que mataron a mi hijo aquí. Hacen lo que quieren, no nos respetan, nos roban y amenazan, cuando vienen los policías me agarran los nervios” rememora Carmen. “No quiero estar más aquí. Le dije al papá de mi hijo que nos fuéramos de aquí, que vendieramos el apartamento, pero no podemos. Además, dónde vamos a poder comprar otra casa?”.

Para algunos habitantes de la GMVV, la única garantía que tienen de su propiedad es la puerta de entrada. Foto: Abrahan Moncada

*Nombre ficticio para proteger la identidad del entrevistado

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