Caos y desinformación

El gobierno de Nicolás Maduro insiste en presentar números de viviendas construidas sin demostrar su calidad. La Misión Vivienda está fabricada con cifras inexactas y supuestos avances que no pueden auditarse

Los datos sobre la Misión Vivienda se expresan en aproximados. No existe una información fundamentada sobre el verdadero número de torres levantadas, cuántas viviendas fueron entregadas ni cuántas faltan por terminar en todo el país. En el Área Metropolitana de Caracas, su construcción estuvo a cargo de al menos 10 organismos públicos y 2 convenios internacionales, coordinados por el Órgano Superior de Vivienda, dentro del cual se encuentra el Ministerio de Vivienda y Hábitat. Tres ministros han pasado por esa cartera: Ricardo Molina (2010-2015), Manuel Quevedo (2015-2017) e Ildemaro Villarreal (desde noviembre 2017).

Se desconocen los autores de los prototipos de edificios así como los criterios por los que fueron asignados en cada zona. No es posible asegurar que si se hicieron los estudios de impacto ambiental, riesgo sísmico, como obliga la normativa alerta Zulma Bolívar, ex directora del IMUTC: “No se atendieron las normas de zonificación. Se construyeron en  los puntos de mayor densidad poblacional de Caracas congestionando aún más esos sectores”.

Dónde se ubican los edificios de Misión Vivienda en Caracas

Fuente: Equipo de Investigación de Runrun.es, MVH, IMUTC

Infografía: Juan Carlos Hernández

Cantidad de habitaciones en los hogares visitados

  • 1 habitación (3) 14% 14%
  • 2 habitaciones (13) 61% 61%
  • 3 habitaciones (11) 52% 52%
  • 4 habitaciones (1) 5% 5%

Fuente: Base de datos de Runrun.es

“La Misión Vivienda fue lanzada en 2011 con propósito electoral para la reelección de Hugo Chávez que ha jugado con la esperanza de la gente más desfavorecida. Aunque necesario y pertinente para atender de emergencia a los afectados por las lluvias, se trata de un programa lleno de improvisación y de datos que no pueden verificarse”, afirma el presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, Carlos Alberto González, quien recuerda que la encuesta Encovi mide que solo 2% de la población ha tenido acceso a las unidades habitacionales de la GMVV, es decir unas 600 mil personas, lo que se traduciría en un aproximado de 150 mil casas en todo el país.

González Contreras ofrece algunos números para comparar el alcance de la GMVV en Caracas. La urbanización Caricuao, la más grande de vivienda popular construida hace cuatro décadas, está formada por 20 mil unidades de vivienda. El resto de urbanismos masificados  como el 23 de Enero, El Valle, Coche y Propatria, levantados entre los años 50, 60 y 70 suman unas 40 mil viviendas más. “La proporción pone en duda las cifras de la GMVV. Hasta el lanzamiento de este programa social, el sector privado construía unas 40 mil casas por año”.

Sobre lo que el presidente de la Cámara Inmobiliaria no tiene dudas es en el impacto sobre el área urbana donde fueron insertados  estos urbanismos. Aunque no han medido la variación del valor del metro cuadrado desde que se fundó la GMVV, indica que sí hubo una afectación de las propiedades circundantes. Describe que “a lo largo de la avenida Libertador de Caracas, por mencionar un ejemplo, se levantaron 3000 unidades de vivienda sin contemplar la ampliación o mejoras de los servicios ni equipamiento de la zona. No se construyeron más sistemas de cloacas, parques, escuelas para atender a los nuevos habitantes de esos sectores”.    

En la consulta realizada por Runrunes, se constató que la mayoría de los habitantes tampoco saben cuántos metros exactos mide el apartamento en el que habitan. Mucho menos de cuántas hectáreas ocupa el urbanismo donde se encuentran. A la hora de saber proporciones, distancias, números, todo es inexactitud.

El gobierno se cuida de dar cifras exactas, especialmente sobre las obras en Caracas. Hace entregas graneadas por televisión estatal y en diferentes estados al mismo tiempo, lo cual dificulta el conteo. También, los números presentados por funcionarios o gacetillas de prensa siempre varían constantemente. Muchas veces no coinciden.

Runrunes intentó obtener una evaluación oficial sobre la Misión Vivienda a 7 años de su lanzamiento. El 15 de mayo de 2018 fue enviada una solicitud de entrevista al Ministro de Vivienda y Hábitat, Ildemaro Villarroel, pero hasta el cierre de la edición no se obtuvo respuesta.

Incongruencias

A lo largo de 7 años, los  números de la GMVV fluctúan contradictoriamente. En la reunión extraordinaria número 29 del Órgano Superior del Sistema Nacional de Vivienda y Hábitat, la jefa del Distrito Capital Jacqueline Farías afirmó que 31.922 casas habían sido construidas en Caracas hasta septiembre de 2014. Un año después, la prensa oficialista afirmó que se habían entregado 46.385 (diciembre 2015), lo que implicaría que en un año se habrían construído 13 mil viviendas más. En mayo de 2016, el ministro Villarreal aseguró que se habían entregado en la capital 90.906 casas, lo que se traduce en el doble de construido hasta el momento en apenas 5 meses. Contrasta con el promedio de entrega entre 2013 y 2016, que fue de 11.500 viviendas anuales.

Transparencia Venezuela advierte las incongruencias de las cifras y la opaca información sobre este programa. En su informe sobre la Memoria y Cuenta 2015 del Ministerio de Vivienda y Hábitat (órgano rector de la GMVV), destaca que el proyecto, que “tiene un gran despliegue de propaganda pero muy poca información”, anunció la entrega de un millón de viviendas entre 2011 y 2015, pero sin datos que permitan su verificación: ni ubicación de vivienda, condiciones, características y lista de beneficiarios.

Otros organismos dan cuenta de las cifras contradictorias de este programa social. Según una encuesta realizada por la Cámara de la Construcción en marzo de 2017, 93,4% da una respuesta negativa a la pregunta de si se ha visto beneficiado con una vivienda nueva de algún programa del Gobierno en los últimos 17 años.

La Cámara de la Construcción también muestra las incongruencias en los datos proporcionados por el Gobierno. El Estado venezolano publicó en mayo de 2016 que en cinco años se habían invertido 73 mil millones de dólares (461 mil millones de bolívares) en la construcción 1 millón 22 mil 829 casas en todo el país.  Lo que daría un costo de 71.370 dólares por vivienda.

 

Meses después en noviembre de 2016, el diario El Mundo Economía y Negocios publicó una alocución de Maduro donde aseguraba que se habían invertido 95.000 millones de dólares en la construcción de 1.160.000 viviendas. Lo que resultaría en un costo de  81.896 dólares por hogar.

De acuerdo con cálculos de la Cámara de Construcción, la Gran Misión Vivienda por ser una iniciativa del Estado no requirió gastos por terreno, impuesto ni urbanismo. Por lo que cada vivienda debería tener un costo promedio de 21.825 dólares.

También la cámara da a conocer en su último informe que 92.9% de los venezolanos no tienen la capacidad financiera para adquirir una vivienda nueva. “Esas viviendas no cuestan lo que ellos han dicho que costaron.  El número de hectáreas que dicen haber construido representan a unos 100 desarrollos tipo Caricuao. ¿Y dónde están estas viviendas? La idea con estas misiones era hacer política. Esto no se trata de un plan de vivienda, es un negocio que terminó siendo una de las mayores estafas a la población venezolana”, expresa Juan Sosa, Presidente de la Cámara de la Construcción.

La organización Provea también pone en duda esos números basándose en un factor contradictorio: las cifras de escasez de material construcción en un contexto de contracción del sector publicadas por el Banco Central de Venezuela (BVC). El director de la ONG, Rafael Uzcátegui, destacó que para el último trimestre de 2015 (último registro que se conoce) la construcción tuvo un retroceso de -20,2%, ubicándose como el sector con mayor crisis en la economía del país en ese entonces.   

La desinformación no sólo es caos. También es control. Se desconoce las verdaderas cifras de construcción de viviendas.  El 20 de marzo de 2018, Nicolás Maduro anunció la entrega de la vivienda número 2 millones, en el urbanismo Mirador de Caiza, en Charallave, estado Miranda. En la capital, la construcción está prácticamente paralizada desde 2015.

Cilento también pone en duda la construcción de 2.000.000 de viviendas. Asegura que realmente se han construido 600 mil en todo el país. González de la Cámara Inmobiliaria calcula una entrega de 60 mil viviendas por año (incluidas las del sector privado) 

Mientras que el Sindicato de la Construcción afirma que hasta octubre de 2017,  sólo se ha construido 800.000, aún muy lejos de la meta de 3.000.000 a completar en 2019, según se ha propuesto el gobierno.

La falta de planificación es uno de los endebles pilares de la Misión Vivienda. “Tiene que haber un lineamiento fundamental entre política de vivienda y desarrollo urbano. Tienen que ir de la mano. No puedes construir viviendas sino construyes accesibilidad, servicios”, subraya Cilento. Es lo que condensa casos como Ciudad Caribia, convertido en guetto. Está alejando del centro, sin comunicación de la ciudad. a la gente le resulta costoso salir, por lo que a final se quedan allí adentro, como en un barrio.

Organismos encargados de las viviendas visitadas

  • Ministerio Vivienda (5) 24% 24%
  • Opppe (4) 19% 19%
  • Funvi (3) 14% 14%
  • Fundacaracas (2) 9% 9%
  • *Bielorrusia (2) 9% 9%
  • Vencemos (1) 5% 5%
  • C.A Metro de Caracas (1) 5% 5%
  • Otros (3) 14% 14%

*Bielorrusia: De la mano de la constructora bielorrusa Bzs Belzharubezhstroy y la Empresa Mixta para la Producción de Insumos para la Construcción S.A, (Emprisca), rebautizada como Fábrica 27 de Febrero (Guatire)

Fuente: Equipo de Investigación de Runrunes, MVH, IMUTC

$67.600

millones ha gastado la Misión Vivienda desde su creación en 2011 hasta 2016

Fuente: Transparencia Venezuela

Ciudad Caribia queda a 21 kilómetros de la capital, lo que se traduce en casi media hora de desplazamiento por la autopista Caracas-La Guaira. Una de las quejas más frecuentes de los vecinos del complejo corresponde a la irregularidad del transporte, que Runrunes pudo comprobar durante su visita a este complejo de viviendas. De la veintena de autobuses Yutong, pertenecientes al Sistema Integral de Transporte Superficial (Sitssa) que prometió el ministro de Transporte Terrestre, Haiman El Troudi en 2014, apenas funcionaban cinco para marzo de 2018. Las colas de personas en las paradas, muchas veces bajo un sol inclemente, es el común denominador en el urbanismo. “La mayoría de las veces me voy parada en el autobús, a veces paso hasta una hora esperando que pase y cuando lo hace viene repleto, eso es lo malo de vivir acá”, dijo una habitante de Ciudad Caribia.

El summun de la improvisación en la historia de la GMVV es El Morro de Petare. Inaugurado en 2010, fue desalojado al ser declarado inhabitable luego de que se resquebrajaron varias torres y se hundieron las vías. Pero aún algunos habitantes viven obligatoriamente en este complejo habitacional del cual se desconoce si tuvo estudio de suelo, comprobó Runrunes en mayo de 2018 durante una visita al lugar. “Todavía nos están trasladando a algunas misiones del interior del país como Monagas y los Valles del Tuy, donde también los edificios tienen muchos problemas, son un desastre, se les mete el agua cuando llueve, no hay transporte, tienen filtraciones”, dijo *Gladys, una vecina del edificio de la Terraza 8 que espera por una mudanza incierta.

 

La GMVV en el Morro, Petare, fue declarada inhabitable luego de que se hundieran las vías y se resquebrajaran varias torres. Foto: Lisseth Boon

En 2018, las obras de la GMVV está prácticamente paralizadas en todo el país – aunque Maduro siga cortando cintas en pantalla-. “Muchos de los urbanismos han sido inaugurados sin terminar algunas torres o agregar equipamientos o servicios como guarderías, comercios, centros de salud, parques, advierte Cilento.

Tal es el caso de Ciudad Tiuna, ubicada dentro los terrenos del cuartel militar que lleva el mismo nombre. Planeada para albergar 25 mil habitantes, tiene varios edificios de fachadas aplanados y apartamentos desocupados y muchos otros sin terminar. El acceso a esta urbanización levantada por el Convenio Bielorruso, se complica aún más al ser flanqueado por uniformados. Largas colas de personas esperan durante horas por los escasos buses para poder salir de esta “ciudad socialista”. Los habitantes deben abastecerse en locales precarios, los llamados proyectos socioproductivos con oferta limitada, como plátanos y yuca. Cual realidad paralela, contrasta con el urbanismo Ciudad Tiuna-Citi, a pocos metros, dentro del mismo cuartel. Levantado bajo el convenio con China,  cuenta con una vialidad impecable, jardinería, conexión a teléfono e internet carros modelo de año en curso en estacionamientos asignados para cada apartamento. En este caso, el programa de vivienda popular se decantó en selectivas soluciones para la clase media.

Como parte del secretismo que ensombrece la GMVV, nadie tiene acceso a los datos. No hay estudios oficiales sobre la MV. “Niegan solicitudes del Colegio de Ingenieros, por ejemplo,  para evaluar si se hicieron estudios elementales de suelo, apropiados, si las constructoras rusas, chinas e iraníes aplicaron las normas venezolanas o si las que siguieron esos proyectos se adaptan a las normativa local en un país donde más de 80% de la población vive en zonas sísmicas”, recuerda Cilento.

Falta de planificación es lo que ha dominado el desarrollo de la GMVV, dice Bolívar. Hay conjuntos para los que no se previó sistema de transporte, como Ciudad Tiuna, en cuyas paradas puede observarse largas filas de personas esperando durante horas por un autobús que los lleve a la estación de Coche, la más cercana, según comprobó Runrunes durante su recorrido. “¿Cómo hacen sus habitantes para trasladarse a sus puestos de trabajo? Las llamadas ciudades socialistas fueron concebidas como núcleos endógenos de desarrollo, desvinculadas de los centros urbanos”. La ex directora del IMUTC es tajante: “el sistema de la Misión Vivienda, tal como se viene desarrollando,   es insostenible”.

 

Colas en la parada y basureros colapsados en GMVV Ciudad Tiuna. Fotos: Carlos Ramírez

“Se supone que la GMVV debía promover la inclusión social a personas de bajos recursos que han perdido sus viviendas”, observa Bolívar. “Pero ha resultado todo lo contrario, no garantizan calidad de vida. Se evidencia la  falta de coordinación entre el gobierno nacional y el local para su desarrollo. No hubo proceso de consulta a la población, como dicta la Ley Orgánica de Ordenación Urbanística. No preguntaron a nadie si estaba dispuesto a que pusieran un edificio justo en la que antes era la plaza al lado su casa, por ejemplo”.

Para Bolívar,  las Misión Vivienda no se ubicaron en zonas de expansión previstas por el ordenamiento previendo el crecimiento natural de la ciudad. “Una verdadera planificación hubiera acompañado la construcción de todo lo demás”.

Tampoco respetaron la zonificación urbanística. “Utilizaron estacionamientos  y parcelas destinadas a áreas de canchas deportivas y recreación, como fue el caso de las residencias ubicadas en las inmediaciones de La Paz, en el Puente de Los Leones”, advierte Bolívar. “Barrios y zonas de riesgo siguen iguales con la llegada de la GMVV, no se han reducido. Salvo pocas excepciones, no se construyó ni se mejoraron las barriadas, donde la gente ya había hecho su vida”, sostiene la urbanista.

Áreas de recreación y estacionamiento de motocicletas improvisados en la GMVV Los Caciques, La Yaguara. Foto: Lisseth Boon

*Nombre ficticio para proteger la identidad del entrevistado

Sin propiedad

Sólo 48% de los habitantes de la Misión Vivienda cuentan con títulos de propiedad